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Tribuna de opinión: Retos de la tuberculosis en España en el período 2025-2035: determinantes socioeconómicos, fragmentación del sistema de salud y abastecimiento de productos esenciales

30 de mayo de 2025

La tuberculosis (TB) sigue siendo una amenaza silenciosa y persistente a nivel mundial. Aunque en la última década hemos visto un descenso sostenido en la incidencia, la realidad actual exige que no bajemos la guardia. Recientemente, el Reino Unido ha compartido su experiencia en una publicación, con énfasis en los retos de los programas de lucha contra la tuberculosis, y las propuestas para adaptar los planes de lucha contra la tuberculosis a la nueva realidad [1].

Es esencial mantener o incrementar los presupuestos dedicados al control de TB. Mantener los éxitos actuales exige un mayor esfuerzo presupuestario. Las mejoras en los indicadores de las enfermedades infecciosas cuando estás cerca de un control aceptable de la enfermedad son extremadamente demandantes presupuestariamente. Por el contrario, una desinversión o complacencia con las medidas actuales supondrá a largo plazo un estancamiento de la enfermedad o un repunte que nos alejará de los objetivos de eliminar la TB en 2035 (2). Sin embargo, la TB es una enfermedad estrechamente ligada con los determinantes socioeconómicos. Mantener una inversión en programas sociales, de reinserción laborales, acceso de la vivienda y educación son medidas igual de importantes para conseguir una reducción de la incidencia de TB. En definitiva, luchar por una sociedad libre de pobreza y con una calidad de vida aceptable, y esto solo se consigue con políticas audaces y valientes.

En España, los últimos datos muestran que la incidencia de TB se sitúa en 8,2 casos por 100.000 habitantes, lo que supone cerca de 4.000 nuevos diagnósticos al año. Aunque desde 2015 los casos han disminuido más de un 22%, en el último año se ha registrado un aumento del 7%, rompiendo la tendencia descendente y alejándonos de los objetivos marcados por la Organización Mundial de la Salud para 2035. Este repunte se concentra especialmente en áreas urbanas densamente pobladas y entre colectivos vulnerables, como la población inmigrante. Es fundamental subrayar que no existe una relación causal directa con la inmigración. El aumento del riesgo se debe fundamentalmente una mayor exposición a la TB en sus países de origen y unas condiciones sociales y estructurales que afectan a estos grupos en los países de acogida tales como precariedad, hacinamiento, barreras de acceso al sistema sanitario y situaciones administrativas inciertas.

La experiencia británica ilustra cómo factores como la fragmentación del sistema sanitario y la pérdida de expertos han dificultado la respuesta frente a la TB, contribuyendo a un aumento del 13% en los casos notificados en 2024, especialmente entre personas nacidas fuera del país. En España, aún estamos a tiempo de consolidar una red de vigilancia eficaz, apoyada en la atención primaria, unidades especializadas y la colaboración de organizaciones comunitarias. Pero esto requiere una apuesta firme por políticas de salud pública que prioricen la equidad, la prevención y la integración.

El reto no es solo contener la transmisión actual, sino prevenir la aparición de tuberculosis multirresistente (MDR-TB), una amenaza creciente vinculada a interrupciones en los tratamientos y diagnósticos tardíos. Para lograrlo, es esencial disminuir el retraso diagnóstico a través de medidas que eliminen barreras de acceso al sistema sanitario, descentralizando el diagnóstico a los centros de atención primaria, garantizando la realización de cribados de enfermedad activa y latente en poblaciones vulnerables, ofreciendo herramientas que permitan un manejo centrado en el paciente y mejorando la continuidad asistencial y el intercambio de información en las administraciones sanitarias. La fragmentación del sistema sanitario español nos ofrece una desigualdad en los recursos y herramientas que tiene cada comunidad para enfrentar la pandemia de TB. Es necesario una homogenización de los recursos, incluyendo sistemas de información nacionales, eficientes y actualizados que permitan el seguimiento de las personas con TB y alta movilidad.

Abordar la TB en España implica también asumir una perspectiva de derechos humanos y salud global. La cobertura sanitaria universal debe ser una realidad tangible para todas las personas, sin importar su origen o situación administrativa. El sistema sanitario tendría que promover medidas proactivas para incorporar a las personas vulnerables, entre ellas las personas migradas, en programas de prevención de la salud, especialmente de enfermedades infecciosas. Cualquier brecha en el acceso se traduce en diagnósticos tardíos, tratamientos incompletos y un mayor riesgo para toda la sociedad.

En un mundo globalizado, la salud pública no puede permitirse respuestas reactivas ni excluyentes. España debe aprender de los errores de otros países, pero también reconocer sus fortalezas: un sistema sanitario sólido, experiencia clínica y una sociedad civil comprometida. Si apostamos por la inversión y la innovación con una mirada social, la eliminación de la tuberculosis como problema de salud pública es un objetivo alcanzable. La lección británica es clara: no podemos permitirnos dar ni un paso atrás.

1. Potter J L, Perrin F, Shaw E, Barnes S, Lipman M. Tuberculosis in the UK. BMJ 2025; 388 :r604,
http://doi.org/10.1136/bmj.r604
2. Global strategy and targets for tuberculosis prevention, care and control after 2015 (Resolution WHA67.1, Agenda item 12.1). Geneva: World Health Assembly; 2014
http://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA67/A67_R1-en.pdf

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